jueves, 17 de noviembre de 2016

Tema: ¿Es el dadaísmo un arte pacífico?

"El dadaísmo fue una reacción pacifista a el desorden de esta guerra idiota”
 Max Ernst

El arte Dadá es un movimiento formado en Zúrich en el año 1916 conformado por jóvenes franceses y alemanes que huyeron del llamado a estar al frente en la I Guerra Mundial, coinciden  en que la guerra había sido urdida por los diferentes gobiernos por las razones mas autocráticas, sórdidas y materialistas. Estos jóvenes estaban horrorizados por la violencia de la guerra en sus patrias.
El movimiento fue fundado por Hugo Ball (1886 – 1927), actor y autor de teatro alemán. El junto a su novia Emmy Hennings organizaron un café literario en Zúrich, llamado Cabaret Voltaire, fue fundado el 5 de febrero de 1916.
Desde el inicio, colaboran con la elaboración de un programa cambiante tanto de parte de Ball, Hennings además Tristan Tzara, Marcel Janco, Hans Arp, Madame Lecomte, Max Oppnheimer (Mopp) y Marcel Slodki; se trata de artistas de varias procedencias (Alemania, Rumania  y Francia) y activos en diferentes campos de creación (escritores, cantantes, pintores).
Al parecer el nombre del movimiento lo encontraron Ball y Huelsenbeck por casualidad cuando estaban revisando un diccionario alemán-francés que significa caballo de madera, es también el primer sonido de los niños.
Sobre el origen del nombre del movimiento hoy conocido como Dadá, se han escrito varias historias, pero todas recaen en el sentido de que fue escogida por no tener carga semántica alguna, convirtiéndola en una palabra ideal para lo que se quería mostrar.

“Dada no tiene dueño y todo el mundo puede ser Dada” 
Tristan Tzara.

Tristan Tzara había sido uno de los primeros en comprender el sugerente poder de la palabra Dada. Desde ese momento actuó infatigablemente como el profeta de una palabra, la cual solo después llegaría a ser un concepto.
El dadaísmo, que siempre había sido fervientemente internacionalista, se difundió pronto por toda Europa al acabar la guerra.
La inauguración del Cabaret Voltaire es considerada un punto de partida de Dadá en Zúrich, que se agotará hacia finales de 1918. Este mismo año tienen lugar los primeros actos de carácter plenamente dadaísta en Berlín, que se desarrolla gracias a las actividades de las galerías y de la revista Der Sturn, que antes de la guerra había lanzado a los expresionistas alemanes, comienza a declinar tras el punto de álgido alcanzado con la “Primera Feria Internacional Dadaísta de Berlín”, Junio de 1920.
El inicio de Dadá en Paris está marcado por una llegada, la de Tzara a esta ciudad en enero de 1920 y su final se puede situar en la disputa que enfrenta a las dos facciones del  grupo dadaísta durante la “Soireé du Coeur a Barbe” en Julio de 1923, aunque las actividades dadaístas habían empezado a perder impulso ya a raíz del fracaso del congreso de Paris, a comienzos de 1922. 
En 1919, Hans Arp (1887 -1966) ayudó a Max Ernst (1891 -1976) a lanzar el dadaísmo en su ciudad natal de Colonia.
El espíritu dadaísta llegó a Hannover en 1923 bajo los auspicios de Kurt Schwitters  (1887 – 1948), al que se unieron otros como El Lissitzky, que había huido de la nueva y reaccionaria  política artística de los soviets, y los holandeses Mondrian y Van Doesburg. El titulo que Schwitters dio al movimiento en Hannover fue Merz (literalmente, algo como desecho o basura).
En Alemania, donde la base psicológica del tipo de actividad es por completo diferente al de Suiza, Francia e Italia, el dadaísmo asumió un carácter político muy definido.
El dadaísmo seria el punto de concentración de las energías abstractas, y un permanente impulso para los grandes movimientos internacionales.
“Otra característica de Dada es la continua ruptura con nuestros amigos. Siempre rompen con nosotros y dimiten. Todo el mundo sabe que Dada no es nada. Rompí con Dada y conmigo mismo tan pronto como comprendí las implicaciones de nada” (Chipp 1995: 412)
La actitud de  los dadaístas es hasta cierto punto pasiva; uno de los conceptos fundamentales del dadaísmo es el de la simultaneidad. El sujeto dadaísta debe estar preparado para recibir todo tipo de estímulos contradictorios procedentes del mundo que los rodea y aceptar la falibilidad de  la  propia percepción.

Esto es algo que vemos en sus obras, el carácter irónico, lúdico y creativo, en el que vemos su propuesta hacia la realidad de ese momento (momento que se menciona brevemente en las distintas ciudades, pero que las une este sentido de sin sentido, y de revolución contra el arte y la guerra).

 Fig.1
Hugo Ball con el traje cubista diseñado por Marcel Janco
En el cabaret Voltaire, Zurich,1916
Fotografia 71,5 x 40 cm

Fig. 2

Max Ernst y Hans arp
(Fatagaga) Imagen diluvial fisiomitologica,1920
Collage y técnicas mixtas, 11,2 x 10 cm
Hannover, Sprengel Museum

Dadá se niega a cualquier tipo de compromiso con el discurso del poder, dando así a su protesta antibelicista un mayor alcance que los posicionamientos del pacifismo tradicional. De hecho, los dadaístas se distancian abiertamente del pacifismo practicado sobre todo en círculos expresionistas, al no poder identificarse con la ideología humanista y la creencia en la bondad innata del hombre propaganda. (Rodal:90)
Los comienzos de Dada no fueron comienzos de un arte, sino de una repugnancia. Repugnancia por la magnificencia de los filósofos qué pretenden responder el ¿para qué? de todo, repugnancia hacia la pasión y la maldad realmente patológicas por lo que no vale la pena preocuparse. Repugnancia hacia una equivocada forma de dominación que acentúa el instinto humano por el poder; repugnancia hacia todo lo ya catalogado y las categorías; repugnancia hacia el divorcio del bien del mal, lo hermoso y lo feo.  Con esto nos acercamos al gran secreto, Dada es un estado mental, por eso se transforma a sí mismo según las razas y los acontecimientos. Dada se dedica a todo y sin embargo no es nada, es el punto de encuentro del sí y del no y de todos los contrarios, no solemnemente en los palacios de las filosofías humanas, sino, de modo muy sencillo. Como todo lo demás en la vida, Dada no sirve de nada, carece de pretensiones, como la vida debería ser. (Chipp 1995:416)

Fig.3
Hans Arp
Collage, 48,6 x 34,6 m
Nueva York, The Museum of Moderm Art

Vemos que Dada no pretendía hacer arte, ni llegar a cubrir algún tipo de categoría, por el mismo hecho que el arte dependía de la sociedad, sabiendo que la burguesía era quien hacia producir a los artistas y los poetas. El arte era un comercio creado por el dinero, “los artistas eran mercenarios en cuanto al espíritu, los poetas banqueros del lenguaje”. (Stangos 1994:117)
A pesar de que Dadá se sitúa en el terreno artístico, la actitud del movimiento frente a este fenómeno es principalmente negativa: Dadá declara no tener nada que ver con el arte ni con la cultura. La condición de necesaria para el advenimiento del nuevo mundo reclamado por Dadá es precisamente la de separación del arte, sustituido por el espíritu dadaísta. Esta pretensión de destruir el arte es necesariamente ilusoria, ya que los dadaístas recurren constantemente a lo artístico, ya sea en forma de esculturas, poemas fonéticos, collages, etc.   Así es que vemos que los objetos utilizados por el creador dadaísta provienen de la vida cotidiana, más no pretende cumplir algún tipo de función documental, el carácter espontáneo e intenso se muestran en su producción.

Fig. 4
Raoul Hausmann
El critico de arte
Collage, 31,4 x 25,1 cm
Londres, Tate Modern

Fig. 5
Francis Picabia
Ojo cacodilisco, 1921
Oleo y collage sobre lienzo
Paris, Musée National dArt Moderne, Centre Pompidou

El objetivo de los dadaístas era crear inseguridad en el público en el sentido de querer romper con las expectativas y escandalizar tanto a través de formas poco convencionales como el poema ruidista o los sketches satíricos como a través de la negativa provocadora de ofrecer ningún tipo de espectáculo, por ejemplo en el escenario para contemplar las reacciones airadas del público, convertido en el auténtico protagonista de la velada. Buscan la provocación, el sin sentido, el placer de improvisar.
Dadá pretendía destruir las decepciones razonables del hombre y recuperar el orden natural e irrazonable. Dadá quería reemplazar la tontería ilógica del hombre de hoy en día por lo ilógicamente insensato. (…) Dadá es insensato como la naturaleza. Dadá está a  favor del sentido infinito y el significado definitivo. (Stangos 1994: 120)

Fig. 6
Hannah Hoch
Da dandy 1919
Fotomontaje, 30 x 23 cm
Propiedad privada

Dada fue un movimiento provocativo, que busco el estado natural  de las cosas, de carácter  simultaneo, espontaneo, sin querer ser algo, ni pretender ser algo más de lo que es, buscó salirse de las categorías, romper con los clichés de la ética, la cultura, la espiritualidad. El azar y lo casual, lo infantil, lo absurdo y lo grotesco, lo ilógico.

Fig.7
Man Ray
Perchero 1920
Fotografia de un collage de objetos, 25 x 16,5 cm
Zurich, Kunsthaus Zurich

Entonces podemos decir  que el carácter que lo definió, llega a ser un movimiento pacifista anti bélico, ya que fue un movimiento que rechaza en lo absoluto la violencia que provocó la I Guerra mundial, rechaza el odio y la desconfianza; esto lo vemos en las características de un dadaísta y su aceptación hacia lo espontaneo y simultaneo.
Dadá llega a ser mencionada como un estado de ánimo, también un estado mental, por lo que no busca diferenciar ni encasillar nada, sin algún tipo de diferenciación entre grupos étnicos, religiosos y sociales.  

Fig. 8
Kurt Schwitters
El cerdo estornuda hacia el corazón
Lapiz y acuarela sobre papel, 25,9 x 20,5 cm
Hannover, Spregel Museum, Kurt y Ernst Schwitters

Conclusión
El movimiento Dada, es un movimiento totalmente pacifista antibélico, a través de las obras mostradas es que podemos ver que más allá de la creatividad, el juego entre palabras, formas, figuras, a través de las fotografías, montajes y poesía sin coherencia.
Sus temas son variados, y aunque muestran su desagrado hacia la guerra, no hay acto dañino en ellas.
Como no buscaban entrar en alguna categoría, invadieron todas y lo que si destruyeron ( de una forma inocente, quiero decir sin provocar daño) fue la de lo esperado. Haciendo interesante el encuentro con Dadá (ya que si se iba a ver una obra teatral , por ejemplo) no sabías que esperar. 

Bibliografía

Chipp, H. B. (1995). Teorias del arte contemporáneo. Madrid: Akal S.A.
Paz es fuerza. (2008). Obtenido de https://pazesfuerza.wordpress.com/2008/08/01/definiciones-de-pacifismo-antibelicismo-no-violencia-y-no-violencia-activa/
Rodal, C. J. Manifiesto y Vanguardia. Bilbao: Servicio Editorial de la Universidad del País Vasco.
Stangos, N. (1994). Conceptos del arte moderno del fauvismo al posmodernismo. London: Ediciones Destino.

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